Vigilancia Tecnológica

Uno de los desafíos recientes de las direcciones de investigación de las universidades latinoamericanas, pasa por desarrollar un modelo de transferencia de tecnología (ver: Errores más comunes en la transferencia tecnológica y cómo corregirlos), que mediante herramientas de gestión como la vigilancia tecnológica, propiedad intelectual, entre otras, permita construir una Oficina de Transferencia Tecnológica ( OTRI, OTT, OTL, como lo quieras llamar).

Este era el caso de Matías, un ingeniero recién graduado de la maestría de gestión de la innovación y gestión tecnológica de una de las universidades más prestigiosas de Bogotá. Él, tras un par de meses buscando trabajo, consiguió ubicarse en una importante universidad colombiana en el cargo de Gestor de Innovación y Transferencia Tecnológica.

El inicio de su trabajo fue apasionante. Tras un par de meses realizando el inventario tecnológico de los grupos de investigación de la universidad, Matías entregó su primen informe. El informe era contundente. Matías concluyó que recibía un material invendible y explicaba porque esto cambiaba por completo las metas trazadas en su contratación. Con la tecnología disponible, se complicaba por completo su trabajo de cara a generar resultados.

En aquel momento Matías recibió la recomendación de otro colega que ya había trabajado con D&W. Después de un par de reuniones de reflexión, juntos determinaron los puntos principales por los cuales se presentaba esta situación.

1. Los proyectos de I+D nunca fueron alineados con las necesidades de la industria. La “libre cátedra” del investigador estaba derrochando el dinero.

2. Los incentivos de propiedad intelectual estaban enfocados a la publicación y producción. Ninguno estaba ligado a la transferencia o investigación en temas priorizados para la industria.

3. El 95% de los proyectos nunca habían utilizado patentes y/o estudios bibliométricos como fuentes de información. Sus resultados siempre eran pobres y/o carecían de novedad.

4. Ningún investigador realizaba una actualización de su estado del arte de forma periódica, dejando por fuera nuevas tecnologías que se desarrollaban en los dos o tres años de desarrollo del proyecto.

Tras aquella reunión se determinó que para tener buenos resultados de investigación (Input de la OTRI) era necesario atacar el problema de raíz.

Matías decidió gestionar recursos para invertir en cursos de formación prácticos en Vigilancia Tecnológica para los investigadores con D&W.

Con los cursos, sus investigadores adquirieron competencias para el desarrollo de productos básicos en Vigilancia Tecnológica, incorporando análisis e información totalmente novedosa.

Paralelamente se desarrollaron estudios de mercado que determinaron las temáticas más atractivas para el mercado, en función de 3 variables; Las líneas de investigación Financiadas por el Estado (Colciencias), El grado de interés de tecnológico y Las capacidades internas de los grupos de investigación.

Con base al resultado de los estudios, se procedió a ajustar las políticas de incentivos para el investigador. Ahora en dicha universidad, los investigadores mantienen su libre cátedra, pero gracias al trabajo de Matías pueden recibir bonificaciones especiales por el simple hecho de investigar en las líneas de investigación que la universidad priorizó.

A pesar de que aún es algo temprano para juzgar el trabajo de Matías y D&W, el ambiente en la dirección de investigaciones es otro. Los investigadores se preocupan más para seleccionar correctamente los temas a desarrollar.

Al igual que Matías otras universidades a nivel Latinoamericano han modificado su estrategia y han ajustado lo necesario para comenzar a tener mejores resultados. Tú también puedes comenzar a hacer parte de aquel grupo selecto de universidades o empresas que han decidido orientar sus investigaciones a resultados con mayor impacto en la industria.

Comienza hoy mismo a cambiar tu organización. Orienta con estrategia tu investigación y alinea tus proyectos con el mercado. Entra en contacto ahora mismo con nosotros y empieza a hacer transferencia tecnológica de verdad.

 

Nos apasiona llenar de buenos resultados a nuestros clientes. Por eso en D&W las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas.

 

 

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